........Se siente tan lindo ser niño...
Creer en las hadas, en la magia, en la familia, una vida alegre, los sueños, dios, los valores, la justicia...
Yo se que he tenido suerte de haber nacido en un hogar completo, y de poder estudiar, trabajar, y tal vez hasta soñar...
Sin embargo no puedo vivir como los demás que han tenido esa "suerte", ignorando todo lo que pasa a su alrededor, sin una puta idea de toda la maldad que hay en este mundo.
Cuando eramos niños, a los que hemos tenido suerte, la gente nos enseño algunas palabras, y a "usarlas". Nos enseño que existen cosas malas, gente mala, situaciones malas... y que si uno creía en uno mismo y hacia las cosas "bien"todo eso malo se iba a mantener lejos... y lo mas importante: juzgar. Juzgar entre lo bueno y lo malo, las personas, etc...
Nos dijeron lo que es mentir, y que no hay que hacerlo. De inmediato nos metieron tantas fantasías en la mente...
Pero todo tenia sentido... tiene sentido que haya justicia, también tiene sentido que si uno hace algo bueno debería ser feliz por ello y si haces cosas malas en cambio, recibes un castigo... que si de verdad uno se arrepentía de los errores, podía tener una segunda oportunidad... Cuánta mentira, cuánta mierda.
Todo lo que somos es un motón de idealistas torturados, que se niegan a abrir los ojos... la luz no necesariamente es algo fácil de resistir, la verdad no siempre es clara, y cuando uno conoce mas las razones, "la verdad" se da cuenta de que lo ultimo que uno siente es libertad. Al contrario. En ese momento nos damos cuenta de la cárcel en la que estamos...
Cuando eramos niños, sentíamos miedo... Miedo a monstruos que nos enseñaron a creer en algunos casos. El viejo que se roba a los niños desobedientes, el diablo que se llevara el alma de quien desobedezca a dios... Lo que en realidad sucedía es que esos monstruos era lo que nosotros teníamos que temer...
Lo curioso es que cuando crecemos esto cambia.
Nos acosan los sentimientos de duda, las ganas de devolver el tiempo, la culpa...
Todo esta tan podrido... ya no se puede confiar, ni siquiera en uno mismo... Es que, ¿qué se puede esperar de criaturas como nosotros?